En realidad os engaño si os digo que es la primera porque no lo es, y si somos sinceros tampoco será la última.He tenido de cerca pacientes que han reído, se han enfadado, han gritado y han llorado.
En esta ocasión me toco vivir el llanto de una paciente. No lloraba de dolor, algunos habréis pensado en esta opción, pero no es así, realmente mi paciente lloraba de impotencia y cansancio.
En los hospitales hay pacientes y familiares mas fuertes que otras, algunas aguantan más el dolor físico y emocional que conlleva este mundo, pero aún así todas tienen algo en común, todas ellas tienen "un limite", mejor dicho "su limite".
Aunque cada uno tenga "un limite" no podemos achacar todas las emociones por las que pasan, a ellos, tenemos que pensar que no es "su limite " el que rigen todos los sentimientos, si no que en parte nosotros los sanitarios tenemos un labor primordial para que "ese limite" pueda estar lo más alejado del paciente.
Acompañar, escuchar, asentir, coger de la mano o simplemente estar ahí cuando el paciente decide llorar, es lo que hace soportable "el limite" de todos ellos.
Pensamos que no podemos, pero realmente podemos hacer grandes cosas con pequeños gestos, No solo somos maquinas de tomar constantes, también somos personas que tenemos nuestro propio limite.
♥Bapaper
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