Y ahí estábamos los dos debajo de lo poco que nos unía. Una manta azul y una 1906.
No había palabras, solo una mano sobre la otra y un horizonte negro lleno de pequeñas luces.
Solo queda esa manta, esa noche tranquila y la mirada al horizonte. No hacen falta palabras para expresar que sucedía, no hacía falta ningún suspiro. Nos conocemos tanto.
Miraremos el horizonte y nos preguntaremos ¿qué pasará ahora?, y sin más nos iremos a dormir.
Puede que sea la más dulce de las despedidas.
♥Bapaper

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